Santillana del Mar (Cantabria)

sábado, 29 de abril de 2017

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Dentro de nuestra ruta por Cantabria dedicamos un día entero a visitar y a disfrutar de este precioso pueblo. 

Santillana del Mar se encuentra al a 26 km al suroeste de Santander. Ha sido declarada conjunto histórico-artístico y desde hace unos pocos años forma parte de la lista de los Los pueblos más bonitos de España.  Popularmente se la conoce como el pueblo de las tres mentiras porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar (aunque este se encuentre a pocos kilómetros, dentro de su término municipal).
Desde la Edad Media ha sido uno de los enclaves más importantes de la zona, aunque ya hay vestigios de civilización desde hace miles de años. Prueba de ello son las famosas pinturas de la Cueva de Altamira

Nos quedamos alojados en un bonito hotel La Casona de Revolgo justo delante de un parque que lleva ese nombre. La zona era muy tranquila y tenía aparcamiento gratuito. Esto es importante ya que aunque Santillana tiene varios parkings grandes todos ellos son de pago (zona azul). 


Una vez instalados, lo primero que visitamos fue la colegiata de Santa Juliana. Para llegar hasta ella hay que atravesar todo el pueblo por la calle Carrera (conforme avanza va cambiando el nombre;: Canón, Río). De camino, nos desviamos hacia la oficina de Información y Turismo donde nos dieron un mapa y nos informaron de los horarios de las atracciones principales de la zona.

http://liturgia.mforos.com
La entrada para visitantes a la Colegiata se encuentra girando a la derecha de la Plaza del Abad Francisco Navarro, por una callecita un tanto estrecha.  Pagamos 3 euros por entrar. Con la entrada pudimos visitar el claustro y la iglesia. No había visita guiada, en su defecto escuchamos las explicaciones a través de unos altavoces ubicados en el claustro. No estaba mal. Explicaban todos los capiteles historiados del bonito claustro románico.

La colegiata es del s. XII y está considerado como uno de los edificios románicos más notables de la cornisa cántabra. Fue declarada Bien Cultural en 1889.

De los 42 capiteles destacan los siguientes:

- Daniel en el foso de los leones.
- Un caballero luchando contra un dragón.
- San Miguel pesando las almas.
- Maiestas Domini en mandorla.
- El pastor que ahuyenta los lobos.
- El bautismo de Cristo y la degollación de San Juan Bautista.

También hay otros capiteles, de época posterior con decoraciones vegetales y animales.

En el interior de la iglesia destaca el precioso retablo mayor de estilo hispano-flamenco del s. XV y el sarcófago, que según la tradición contiene los restos de Santa Juliana, perseguida y martirizada en época de Diocleciano, allá por el siglo III d.C. (Si deseas más información sobre las historia de esta mártir cristiana haz clic aquí ).

También tiene un espléndido órgano barroco, ubicado encima del coro y, tras él, una se pude entrar a una pequeña capilla donde se halla un pantocrátor del siglo XI y una pila románica.  

De la fachada, bastante deteriorada, cabe destacar la hornacina con la imagen de Santa Juliana sometiendo al demonio y la mandorla con el pantocrator sustentada por cuatro ángeles. También antiguo el campanil circular, muy parecido al de Fromista (Palencia).


Aunque la visita me gustó mucho me dio  pena encontrar la colegiata en un estado tan "lamentable". No es que esté abandonada pero le hace falta una buena restauración y una mejor conservación, sobre todo el claustro. Una joya del románico de tal categoría no puede estar tan dejada. Ojalá las autoridades pertinentes realicen una buena inversión para salvaguardar este un edificio de este valor histórico.

                                                                                                                                                           




















Al salir fuimos hacia la plaza de las Arenas para ver la parte exterior de los ábsides de la cabecera. Una maravilla.

Justo en esta plaza encontramos otro de los edificios emblemáticos de este pueblo, "el Palacio de los Velarde". Se trata de una construcción renacentista hecha para Alonso de Velarde, uno de los nobles de esta villa.

Para comer optamos por el restaurante Conde, situado en la calle Juan de Infante, que es la que lleva a la Plaza Mayor. Comimos en la terraza de menú. Bastante bien, aunque les faltaba un poco más de elaboración a los platos.

Después estuvimos callejeando y descubriendo nuevos rincones de este encantador pueblo.
En la Playa Mayor pudimos ver varios edificios históricos como:

- La Torre de Don Borja: Este edificio del s. XV alberga, actualmente, la sede de la Fundación Santillana.
- Ayuntamiento: Data del s. XVIII y está construído en sillería de arenisca amarillenta. A lo largo de la historia ha sufrido diversas remodelaciones, siendo la más importante la que se llevó a cabo en 1987 para adaptarlo a su función administrativa.
- Las Casas del Águila y la Parra: Son de principios del s. XVI y actualmente son el centro cultural donde se realizan exposiciones


A primera hora de la tarde nos fuimos al museo de Altamira, se encuentra a solo dos kilómetros de la villa, por lo que la visita es recomendable. De todos es sabido que Altamira es una de las referencias más importantes de Europa en lo que se refiere al arte rupestre prehistórico.

Nada más llegar, después de dejar el coche en el aparcamiento (gratuito), fuimos a la taquilla a comprar la entrada. El precio era de 3 euros, aunque en mi caso, como estudiante de Historia del Arte, solo pagué 1,5 €.
Nos dieron el pase para una hora determinada por lo que tuvimos aproximadamente 35 minutos para ver la exposición temporal y el museo. La temporal se encuentra  a pocos metros de la entrada de la cueva original. Ésta solo puede verse a varios metros de distancia. No permiten que los visitantes se acerquen a la entrada. La exposición me gustó bastante. Era una colección de dibujos y trabajos que hicieron los primeros investigadores de las pinturas rupestres a comienzos del siglo XX. Después volvimos al museo, donde vimos una colección interesante de objetos del periodo de Paleolítico de la Península.

La visita a la Neocueva fue algo decepcionante... no nos informaron debidamente de las visitas guiadas y nosotros entramos pensando que íbamos a verlo con un guía, pero no fue así. Entramos con un pequeño grupo a una sala donde vimos un audiovisual y luego descendimos por las rampas hasta llegar a la exposición. Nos quedamos todos esperando que viniera alguien, pero nada. Pregunté  a una de las señoras que estaba vigilando la instalación y me dijo que unas visitas eran guiadas y otras no. Y que la nuestra era una de esas. Por sugerencia de la señora nos "acoplamos" a otro grupo e intentamos escuchar algo de sus explicaciones. Pero fue bastante difícil, ya que, no se por qué las guías hablaban muy despacio y no dejaban de pedir silencio a los allí presentes. Otro aspecto negativo fue que no nos dejaran hacer fotos. No lo entendí. Si son réplicas ¿por qué no puedo fotografiarlo? Aunque sea sin flash... misterio sin resolver.

Menos mal que nos dieron un folleto con una breve explicación de todas las pinturas más representativas. La verdad, es que el nivel artístico de las pinturas es impresionante. Pensar que esto lo hicieron personas hace más de 20.000 años es increíble.

La visita la terminamos en la librería del museo aunque la dependienta, muy antipática, nos dijo de malas maneras que iba a cerrar ya.

Lo dicho me dejó un sabor agridulce la visita a Altamira.

Al salir nos fuimos hacia la costa. A unos nueve kilómetros de Santillana se encuentra la ermita de Santa Justa y como vimos los comentarios positivos y las fotos en el Tripadvisor decidimos hacerle una visita. Los paisajes que nos fuimos encontrando durante el camino eran preciosos. Verdes pastos con vacas, casitas de piedra, montañas...

Os aconsejo que no pongáis en el GPS "ermita de Santa Justa" ya que os llevará a la "Playa de Tagle", que es lo que nos pasó a nosotros. Aunque, no hay mal que por bien no venga... nos encantó ver las vistas de la playa desde lo alto de un pequeño acantilado. Lo mejor es poner "baños de Ubiarco". Así iréis a parar sin problema al parquing de la playa. Una vez allí hay un pequeño sendero que lleva a la ermita, aunque está cerrada. Aún así merece la pena ir por ver las vistas. Son increíbles.

Al atardecer volvimos a Santillana para hecer unas compritas y cenar. En casi todas las calles encontraréis numerosas tiendas donde venden los productos típicos de la zona: anchoas de Santoña, queso de Tresviso, cecina de ciervo, sobao pasiego y quesada. Nosotros compramos sobaos, quesada y anchoas en Casa Cano. Nos gustó el trato y los productos que tenían.
También degustamos un vaso de leche y un sobao en  Casa Quevedo, famosa, entre otras cosas, por haber salido en el programa "un país para comérselo". Vasito y sobao por 2 €. Eso sí, amabilidad del señor poca.


Antes de cenar volvimos a recorrer las callecitas empedradas de esta villa para ver lo que se nos había escapado por la mañana. Esta vez fuimos por Santo Domingo hasta la plaza y allí subimos por el camino de los Hornos, donde vimos unas vistas Santillana más que bonitas.



Otros lugares de interés (que nosotros no visitamos):

- Convento de Regina Coreli (museo Diocesano).
- Museo de la Inquesición.
- Museo del Barquillero.
- Zoo de Santillana

1 comentarios:

alquiler para vacaciones dijo...

Nos gusta mucho los pueblos de montaña que estén cerca del mar. Esta bien de vez en cuando salir de la zona de confort y visitar paisajes naturales tan bellas que tenemos en España.

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