Zurich

DIA 1. ZURICH

Dedicado a mi amiga Katia, mi supercompañera de aventuras. 

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Sobre las 17:00 llegamos a Hauptbahmf, la Estación Central de Zurich. Allí buscamos la oficina de turismo para que nos recomendaran qué podíamos ver en la ciudad. La empleada del lugar nos sugirió, en un correcto español, un pequeño paseo por el centro histórico y por la orilla del río Limmat hasta llegar al Zürisee o Lago de Zurich. Nos pareció una buena idea, ya que sólo íbamos a estar una tarde en la ciudad y la visita tenía que ser bastante breve. Por cierto, el trayecto de ida en tren desde el aeropuerto hasta la estación fueron 6,6 CHF.

La primera impresión que me llevé de la ciudad fue muy agradable. Una ciudad limpia, con unos edificios fantásticos y bastante más tranquila de lo que me imaginaba. Con todo eso de que es el centro financiero del país y la sede de los bancos más famosos de Europa, me había forjado en mi mente una imagen de una ciudad gris, con edificios muy altos... Pero vamos, nada de eso.
A unos pocos metros de la estación, justo al cruzar el río, se encontraba nuestro hotel, el Limmathof . La habitación no estaba mal. Bastante amplia y luminosa y con unas camas confortables. Me llamó la atención la separación del cuarto de baño. Por una parte el lavabo y la ducha y por otra parte, el váter y un minilavabo. ¡Oye! tiene sus ventajas...

Empezamos nuestra ruta recorriendo las callejuelas que van en paralelo al río. Encontramos muchas tiendecitas con mucho encanto, aunque todas cerradas (era domingo por la tarde). También vimos muchas banderas suizas, de gran tamaño, ondeando numerosos edificios públicos y particulares. Callejeando, callejeando llegamos a la iglesia de St. Peter donde vimos su enorme reloj de 8,7 m, uno de los más grandes del mundo. Desde allí llegamos a la iglesia de Fraumünster o iglesia de Nuestra Señora, un templo de mediados del siglo IX que en sus inicios perteneció a la aristocracia femenina. Posee uno de los órganos más grandes de Suiza y además una serie de vidrieras realizadas por los artistas Marc Chagall y Augusto Giacometti.

Seguimos siguiendo el río hasta su desembocadura en el lago de Zurich. En bulliciosa plaza Bürkliplatz donde cogimos un barquito para dar un paseo por el lago. Tuvimos suerte de coger el último, que salía a las 19:30 (puntualidad suiza). Durante el recorrido, el barco fue parando en numerosos lugares a ambos lados de la costa, primero fue paralelo a la Bellerivierstrasse y luego a la Mynthenquai. El barco tenía un servicio de bar, el cual no utilizamos debido a los precios, bastante caretes...
El trayecto duró aproximadamente una hora y media y precio fueron 8,6 CHF por cabeza. Yo lo recomiendo sólo si disponéis de bastante tiempo. Hay que pensar que en Suiza hay muchos lagos con barquitos, por lo que hay que seleccionar cuál nos va a interesar más. De todas formas, a nosotras nos gustó. Fue muy relajante.

De vuelta, y después de disfrutar de una preciosa puesta de sol, volvimos a subir por la ribera del río, pero esta vez por la otra orilla, la Limmatquai. Desde allí vimos la Grossmünster, la espectacular catedral creada por Carlomagno, con sus características torres gemelas, todo un símbolo de la ciudad. Fue una pena no poder entrar debido a que ya estaba cerrada. Para los que la visitéis, no os perdáis el claustro románico y la subida a la torre Kaelstrum con 187 escalones.

Despúes, tomamos las calles Niederdorfstrasse y Oberdorfstrasse ya que en la oficina de turismo nos dijeron que eran las típicas calles para barecillos y restaurantes para cenar, así que dimos un vistazo a ver qué tal, pero nada,  los precios no eran aptos para nuestros bolsillos. Así que acabamos en el Mc Donald's (que tampoco es que fuera muy barato...).

Antes de irnos al hotel nos pasamos por un barecillo, que estaba junto al río, donde nos tomamos algo antes de ir a dormir.

Suiza en coche. Preparativos e itinerario.Día 2: Berna y Lucerna

Día 3: Interlaken y alrededores


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