ISLANDIA 7 días

jueves, 22 de agosto de 2013

| | |
Todo sobre nuestra vuelta a Islandia en una semana. 

Si quieres conocer los preparativos, consejos y algunos datos prácticos sobre el viaje pincha el siguiente enlace.

http://lamaletitadelosviajes.blogspot.com.es/2013/08/viaje-islandia-datos-y-preparativos.html



ISLANDIA (1ª parte)

ITINERARIO

DÍA 1

Sobre la 1:15 de la madrugada despegamos del aeropuerto del Altet en Alicante rumbo a Keflavik. El vuelo duró 5 horas, las cuales las pasamos durmiendo, afortunadamente. Al llegar llamamos por teléfono con el señor del GG House, el cual vino en unos cinco minutos a recogernos. Lo buscamos a través de http://tripadvisor.es Por 90 euros (acepta euros) tuvimos alojamiento, desayuno y recogida en el aeropuerto a las 4 de la madrugada. Este lugar es ideal para el primer o el último día de tu viaje, ya que está a cinco minutos del aeropuerto. La casita estaba bastante bien. Tenía unas cuatro habitaciones, la nuestra era la más grande. La cama era cómoda y el edredón muy agradable. Tenía una pequeña pila en el inerior, ideal para lavarse la cara, los dientes o simplemente para beber. Contaba con un único baño (bastante limpio y con jabones) y una cocinita donde poder prepararte la cena o el desayuno. Por la mañana nos preparamos un buen desayuno con todo lo que fuimos cogiendo de la cocina y de la nevera y nos pusimos en marcha.

Después de conseguir las coronas en el banco y de recoger nuestro diminuto coche Toyota Aygo empezamos nuestra ruta por tierras islandesas. Nada más salir del pueblo nos encontramos una carretera con cuatro carriles que en un instante desaparece y que no volvimos a ver ya en todo el viaje. En seguida cogimos la famosa N1 (Ring Road), que es la carretera que circunvala toda la isla. Sólo tiene un carril para cada sentido y aunque en general su estado es bueno, a penas tiene arcén y en algunos tramos es de grava. A mitad de camino paramos en una pequeña iglesia en la que había  un grupo de preciosos caballos islandeses.  Después, nos desviamos por la carretera 36 hacia Pingvellir National Park, una de las tres atracciones del Círculo Dorado. Este parque es uno de los lugares más importantes de Islandia, históricamente hablando ya que fue aquí donde los vikingos fundaron el primer parlamento democrático, allá por el 930 d.C. Desde 2004 es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Geysir. Éste es uno de los lugares más turísticos de Islandia y lo que nos sorprendió fue que a penas había gente.  Cuando llegamos vimos el complejo turístico que estaba formado por un parking, un Hotel, un centro de interpretación, una cafetería y una tienda de souvenirs. Muy bien todo. Dejamos el coche en el parking y cruzamos la carretera para ver la zona termal. El auténtico Geysir se quedó bloqueado en la década de los 50 y ya casi no erupciona, pero justo al lado se encuentra Strokkur, en el que se puede ver como sale un chorro de agua de unos 20 metros cada 6 minutos. Estando allí lo vimos erupcionar unas 4 veces. En dos de las ocasiones salieron dos pequeños chorros seguidos. Luego recorrimos toda el área, donde vimos muchas fumarolas y pozas con agua a más de 100 grados.

Nosotros dimos una vista rápida panorámica y seguimos rumbo a

Por último llegamos a Gullfoss, la cascada doble más espectacular de Islandia de 32 metros de caída. Desde el parking se puede acceder a un camino que lleva a unos miradores y a otro que   lleva hasta el pie de la cascada. Todos ellos son accesibles para cualquier persona.

Esta cascada estuvo a punto de desaparecer cuando en 1920 un grupo de promotores extranjeros quisieron embalsar el río Hvitá para un proyecto hidroeléctrico. A pesar de la negativa del propietario del terreno, los inversores obtuvieron el permiso del gobierno. Pero, Sigrídur, la hija del propietario, protestó ante el parlamente e incluso amenazó con arrojarse por la cascada si el proyecto seguía adelante. Afortunadamente para todos, la queja tuvo su efecto y el contrato se anuló, por lo que se evitó la destrucción de la cascada. Años más tarde, la cascada fue donada a la nación. En una de las rocas hay una placa donde se recuerda esta historia.

Era la primera cascada que veía en Islandia y la verdad es que me encantó. Es espectacular. 

Luego fuimos a la cafetería - tienda de souvenirs donde nos comimos unos bocatas y pudimos entrar en calor.
Por la tarde nos fuimos rumbo a Vik, nuestro próximo destino. Primero tomamos la carretera 30 hasta Brúnastdir y luego ya la N1. Muy cerca de donde empiezan los glaciares vimos otra de las cascadas más populares de Islandia, Seljalandsfoss. Es fácil encontrarla, puesto que desde la carretera se puede ver. La particularidad de esta catarata es que tiene un sendero que la  recorre por detrás. Nosotros no lo hicimos debido al mal tiempo, pero pudimos contemplarla y hacerle unas cuantas fotos sin mayor problema.
www.telegraph.co.uk
Un poco más hacia delante, medio tapado por las nubes, pudimos ver el famoso Eyjafjallajökull, el famoso volcán que entró en erupción en marzo de 2010 y que tuvo en jaque a las compañías aéreas de media Europa. Por supuesto, cuando nosotros pasamos por allí estaba la mar de tranquilo...

A uno cuantos kilómetros más encontramos otra cascada, Skógafoss. Una caída de 62 m sobre un acantilado rocoso es lo que contemplan los que se quedan en el camping que hay casi en los pìes de la cascada. La falta de tiempo y la lluvia hizo que sólo la pudieramos ver desde el coche. Incluso así nos pareció preciosa.


Sobre las nueve llegamos a Vik. Un pueblecito encantador rodeado de espectaculares playas de arena negra y de acantilados llenos de frailecillos (puffin o lundi). Se halla hubicado bajo las faldas del glaciar Mýrdalsjökull donde está uno de los volcanes más activos de la isla, el temido Katla. http://www.ruv.is/katla En la parte alta del pueblo hay una pequeña iglesia de tejado y vidrieras de color rojo. El pueblo, aunque es pequeño tiene lo indispensable para todo aquel viajero que realice una parada: un supermercado, una oficina de información turística, un pequeño restaurante y una gran tienda de souvenirs.

Nosotros quisimos cenar el restaurante pero nos dijeron que la cocina ya estaba cerrada, así que nos tuvimos que aguantar y comer de los suministros alimenticios que llevábamos nosotros en nuestra habitación del  hotel. En Vik nos tuvimos que hospedar en el carísimo, que no lujoso, hotel "Lundi". Sobre buscarlo con mucha antelación me fue imposible encontrar nada por esta zona. Quizá lo hubiera tenido que buscar mucho antes... http://www.tripadvisor.es/Hotel_Review-g189978-d658116-Reviews-Hotel_Lundi-Vik_South_Region.html
He de decir que pese a las malas críticas que había leído en internet el hotel no me desagradó. Estaba reformado, las habitaciónes eran muy confortables, el baño estaba limpio e incluso la ducha tenía una luz azul la mar de chula. El desayuno era tipo buffé, bastante completo. Eso sí, en otro lugar, con ese precio tienes un 5 estrellas...

DÍA 2

El día había amanecido gris y
lluvioso. Lo que me preocupaba era la niebla que lo cubría todo y que seguro que nos iba a impedir ver las vistas de los acantilados y los frailecillos. Al dejar hotel nos fuimos al supermercado a comprar provisiones para nuestra próxima comida y cena. Después fuimos a la oficina de información a ver que nos sugerían. Me resultó curioso que la primera opción que me recomendó la amable chica fue ir a la piscina. En fin, ni el día ni los ánimos acompañaban para meterse en una piscina al aire libre, por muy termal que fuera...  Así que nos decantamos por la segunda opción, Dyrhólaey. Seguimos las indicaciones del mapa que nos habían dado en la oficina y retrocedimos unos 8 kilómetros hasta coger la carretera 218 que nos llevó hasta una preciosa meseta rocosa con espectaculares acantilados y con una formación de piedra en forma de arco en medio del mar. Allí encontramos una gran colonia de frailecillos. Estas simpáticas aves de pico colorido son el símbolo del país y se encuentran representadas en todo tipo de ojbetos de las tiendas de recuerdos. Cuando los obsevas te das cuenta que estas aves tienen una apariencia bastante torpe. Su tamaño y sus cortas alas les impiden levantar el vuelo desde el suelo por lo que tienen que vivir en acantilados desde los que se lanzan como torpedos hacia el mar. Una vez en el agua son capaces de zambullirse y nadar como los pingüinos. Lo que más gracia me hizo fue ver su aterrizaje. Abren sus patitas y como si fuesen helicópteros y toman tierra.

Después volimos a coger el coche y nos desviamos por la carretera 215 para ver Reynisfjara, una espectacular playa negra volcánica flanqueada con unas largas columnas de basalto. Desde allí se pueden ver las formaciones de roca de Reynisdrangur y el arco que habíamos visto en  Dyrhólaey. Una de las cosas que más me impresionó fue la bravura con la que las olas rompen en la playa. Daba miedo acercarse a la orilla. Según había leído, en los acantilados de esta zona también podían verse frailecillos, pero no vimos ninguno. En fin, el paisaje y la belleza de este lugar me han encantado.

Seguimos nuestro camino pasando por unos lugares espectaculares, como unos campos de lava cubiertos por una espesa capa de musgo. Era tan mullido que se podía saltar sobre él. Algo que me estaba maravillando ya de este país era sus constantes cambios en el paisaje.


Si el pueblo donde habíamos estado tenía el único nombre pronunciable de toda la isla (Vík), al que nos dirigíamos, tenía el nombre más difícil de pronunciar, para los extranjeros, claro. Kirkjubearklaustur, es un diminuto pueblo en un cruce de que caminos, lugar de parada de muchos excursionistas y visitantes. Tiene una gasolinera N1 en el centro, donde te puedes suministrar de comida rápida, snacks, café, delicioso yogur Skyr y gasolina, claro. Nosotros hicimos una breve paradita y nos fuimos a ver una de las pocas atracciones de este pueblecito, Kirkjugólf. Este lugar es conocido como "el suelo de la iglesia" y es que eso es lo que parece. Unas columnas de basalto muy bien definidas y alisadas forman una especie de suelo en forma de panal en mitad de un campo. Para encontrarlas hay que dirigirse por la carretera 203 desde la gasolinera hasta llegar a un panel informativo donde explica las peculiaridades del lugar. Una vez allí hay que abrir la puerta del cercado y caminar por un sendero unos cuantos metros hasta que se llega a una pequeña altiplanicie donde está el curioso suelo. He de decir que después de haber visto la Calzada de los Gigantes en Irlanda del Norte y las columnas basálticas de la playa de Vík, este lugar impresiona poco. Pero como curiosidad está muy bien, además se ve en 10 minutos y a penas hay que desviarse.

Después de hacer una mini siesta en el coche nos pusimos en marcha de nuevo. De camino paramos en Krossárfoss  , una cascada de gran caída, visible desde la carretera, pero que también se puede ver de cerca ya que tiene una pequeña zona donde se puede estacionar. Es una de estas cosas que sorprenden de este país, de repente te encuentras con una catarata enorme que no esperabas ver...

Seguimos nuestra ruta pasando por el parque natural de Skatafell. No paramos debido al tiempo, aunque nos hubiera gustado hacer la excursión a Svartifoss (la cascada de las columnas basálticas). En fin, en otra ocasión será...
Una vez dejamos esta zona observamos que el paisaje volvía a cambiar de nuevo. Ahora el estaba compuesto de unos inmensos deltas de arena gris. Era espectacularmente inhóspito. Hicimos una parada frente al Skeidarárjökull, el primer glaciar que veíamos. Éste es uno de los ramales del gran Vatnajökull que con sus 8300 km2 es el mayor campo de hielo fuera de los polos. Y tiene un espesor de ¡1km!. Es fácil reconocerlo en un mapa del país porque es la gran mancha blanca que hay al sur.
 En un panel informativo leímos que durante la última erupción que hubo allí un puente de hierro fue totalmente destruido debido a la riada que provocó el desprendimiento de una
parte del glaciar. Un poco más adelante "intuímos" el pico más alto de todo el país 2119m, digo esto porque el gran volcán Hvannadalshnúkur estaba cubierto en su totalidad por una espesa capa de nubes. Una pena...

A unos cientos de metros encontramos una carretera de grava que llevaba a los pies de un glaciar. Así que decidimos aventurarnos hasta ver dónde llegábamos. Tuvimos suerte porque nuestro diminuto coche soportó sin problemas los baches y la grava y llegamos al Svínafellsjökul, otra de las lenguas del Vatnajökull.
Me llamó la atención ver una placa en una roca como recuerdo de dos jóvenes alemanes que desaparecieron en este glaciar. Lo que me hizo reflexionar sobre los peligros que conlleva adentrarse en un glaciar sin la experiencia o sin la equipación adecuada. Lo cierto es que desde la distancia también se ve muy bien. En fin, el lugar es muy chulo. Me encantó la variedad de colores del paisaje. Agua marrón, glaciar negro y azul y cielo gris. Merece la pena desviarse para ver semejante espectáculo.

Seguimos unos cuantos kilómetros más hasta llegar a uno de los lugares más impresionantes de Islandia, Jökulsárlón. La primera vista que tuvimos de esta laguna fue desde una entrada que hay a unos cientos de metros. Está señalizada y además tiene un panel informativo.

 Jökulsárlón es la laguna glaciar más grande de Islandia.  Sólo tiene 75 años, ya que hasta 1932 el glacial Breiðamerkurjökull (ramal del Vatnajökull) llegaba hasta la carretera, pero poco, y debido en cierto modo a su proximidad al mar lo ha ido transformando en una hermosísima laguna repleta de icebergs. Imaginaba que este lugar me iba a impresionar, pero fue mucho más... Nunca antes había estado ante un espectáculo de tal belleza. Además la tranquilidad y el silencio que allí se respiraba hacían que esta laguna fuera un lugar mágico. Luego volvimos a coger el coche y avanzamos un poco más hasta una de las entradas principales (la de la izquierda del puente). Allí pudimos ver una foca que nadaba placidamente y un grupo de golondrinas kamikazes que se lanzaban contra en agua en busca de algún pez despistado. Eran las siete de la tarde y a penas había gente por allí. Qué tranquilidad... De vez en cuando se podía ver como chocaban dos icebergs de camino hacia el mar. Merece la pena tomarse un tiempo y disfrutar del espectáculo único que ofrece este lugar.

Maravillados por lo que acabábamos de ver pusimos rumbo hacia nuestro próximo alojamiento "Lamhús cottage" http://www.lambhus.is/index.php?option=com_content&view=article&id=61& 
Itemid=&lang=en Unas casitas de madera monísimas ubicadas en una pequeña granja a unos 45 km de la laguna. Nosotros reservamos la casita de 20m2, aunque también hay un camping. La nuestra tenía un sofá, una mesa con sillas, cocinita, dos camas de matrimonio tipo litera y un baño y estufa. El dueño fue bastante amable y nos resolvió sin problemas un malentendido que tuvimos con la ropa de cama. Desde nuestra ventana podíamos ver un prado verde y al fondo el glaciar. No se puede tener unas vistas mejores. Algo a tener en cuenta es que a las doce de la noche se apaga la luz para todo el recinto.

DÍA 3

Como nos había encantado tanto Jökulsárlón, decidimos retroceder y volver a visitar esta laguna. Por la mañana había más gente pero en ningún caso estaba masificado. Decidimos hacer una excursión entre icebergs en un barco anfíbio.  http://www.aventurasarticas.es/AventurasdeVerano/ViajesdeunDia/LagunadelosGlaciares/ViajedeBarcoenJokulsarlon/ 
y http://www.jokulsarlon.is/
Compramos el tiket al lado de la cafetería. Tuvimos que esperar unos 50minutos ya que los otros barcos estaban completos. Mientras tanto, nos fuimos a ver orilla derecha de la laguna, que era la que nos faltaba por ver. De nuevo el espectáculo fue impresionante. Una vez en el barquito nos pusieron unos chalecos salvavidas malolientes y nos pusimos rumbo al centro de Jökulsalón. El guía nos explicó las características de la laguna. Nos habló de su formación, sus dimensiones, de los icebergs más grandes, e incluso nos dio a probar un trozo de hielo de miles de años de antigüedad.
La visita es inglés, pero el chico hablaba despacio y se le entendía bastante bien. En todal fueron unos 45 minutos por 23 euros por persona. A mi me gustó.

Después dar una vueltecilla por la cafetería y la tienda de recuerdos nos pusimos en marcha de nuevo. A unos pocos kilómetros nos desviamos por un camino de grava para acercarnos a otra lengua del gran glaciar. Pero después de unos 4 kilómetros tuvimos que dar la vuelta porque el estado del camino hacia que tuviéramos que ir a 20 por hora y las vibraciones por los baches desesperaban... Dimos media vuelta y pusimos rumbo hacia Höfn.

Una vez llegados a este pueblecito hicimos una visita panorámica desde el coche y seguimos avanzando en nuestra ruta. Decidimos parar para comer en un pequeño merendero que había junto a la carretera y que tenía unas vistas preciosas de unas montañas cubiertas de nubes y de una pequeña bahía. El sitio perfecto para coger energía.

Volvimos a nuestro cochecito y empezamos, la que para mi sería la ruta más bonita en coche de las que hicimos por Islandia. Primero fuimos bordeando los pequeños fiordos que hay hasta Djúpivogur. Allí recorrimos la mitad del Berufjördur, que es el fiordo más grande de la zona. El paisaje era precioso, el mar, las ovejas pastando, las montañas, las nubes... Cuando llegamos a Melshorn tomamos un "atajo" por la carretera 939. Por cierto, en este punto, nuestro cuentakilómetros ya marcaba los 900km. Ésta era como un pequeño puerto de montaña con una subida considerable y un asfalto de ese inexistente... Nuestro diminuto coche sufrió un poco pero de nuevo se portó como un campeón y nos subió hasta lo más alto. Desde allí las vistas eran espectaculares. Conforme nos íbamos acercando a Egilsstadir empezaron a aparecer los primeros árboles. Desde que salimos de Keflavik a penas habíamos visto alguno.

Aunque la carretera no era muy buena y quizá no atajamos todo lo esperado, yo recomiendo esta ruta si se quiere disrutar de la tranquilidad absoluta y de maravillosos paisajes.

Sobre las 19:30 h llegamos a Egilsstadir. Antes de ir a nuestra casita tuvimos que ir a Fellabaer (2km) a por la llave de nuestra habitación. Nos hospedamos en Ormurinn Guest House http://www.booking.com/hotel/is/guesthouse-ormurinn.es.html 
una especie de piso compartido. Cinco habitaciones, dos baños, una cocina y una  gran sala de estar con televisión y sofás. Nuestra habitación era bastante espaciosa y las camas eran muy confortables.

Aprovechando que estábamos en una "gran ciudad" de 2300 habitantes decidimos salir a cenar fuera. Vimos alguna cafetería y algún bar que no tenían mala pinta pero al final hicimos caso de la guía y nos decantamos por ir a cenar a la gasolinera N1. Sí, la gasolinera. Era como una especie de centro social lleno de gente, sobre todo adolescentes tomando hamburguesas y helados. De nuevo volví a comprobar la influencia americana ya que parecía el típico bar que sale en las películas estadounidenses. Sí, de esos que se acerca la camarera a la mesa y te dice: "¿más café?. Cenamos unas deliciosas hamburguesas con patatas. ¡Me supo a gloria!
Después de cenar fuimos a dar una vuelta para ver las tiendas del pueblo.

DÍA 4

Tras  un merecido descanso y un desayuno (algo escaso) nos fuimos al supermercado Bonús (el del cerdito) para comprar provisiones. Fue nuestra primera vez en un super grande. Me hizo gracia la sección de alimentos perecederos.No están en las cámaras que hay en nuestros supers sino que  están en una nevera gigante. Es decir, tu entras en la cámara frigorífica y coges de la estantería lo que necesites. Hay que ser rápido porque hace bastante frío...

De nuevo en la carretera pudimos disfrutar de un espléndido paisaje, no podíamos decir lo mismo del tiempo ya que era frío y gris. En nuestra ruta por la N1,  a unos km después de pasar el desvío de la 901 vimos desde la carretera una cascada bastante bonita. Como había una zona de estacionamiento, decidimos ir a verla de cerca. Subiendo una pequeña colina se podía admirar esta altísima catarata, que curiosamente no aparecía en los mapas...
Allí arriba nos encontramos con unas personas de Tarragona. En general nos encontrábamos con pocas personas, pero eso sí, españoles por todas partes.

A unos cuantos kilómetros más hacia delante el paisaje cambió de repente. Ahora parecía que estábamos en la luna.

 Nos detuvimos un rato en un mirador para contemplar este paisaje desértico. A partir de este punto las temperaturas descendieron y empezó a hacer mucho frío, sobre 4 y 5 grados (de día).
Y por fin llegamos al desvío para ir a Detiffoss. Hay dos carreteras, una es la 862 que en mi mapa ponía que era una F (sólo para todoterrenos) pero me da a mi que ya estaba esfaltada y otra era la 864, una pista de gravilla apta para todos los vehículos pero que según mi guía decía: "su superficie llena de baches hartará incluso al conductor más paciente". Bueno, nosotros cogimos esta última, y es cierto, la carretera era desesperantes. Fueron 34 kilómetros eternos. Más de una hora hasta llegar a la cascada. Pero la verdad es que no fue un error en la planificación ni nada de eso. Queríamos ver la cascada del lado izquierdo porque después de ver muchas fotos por internet y la película "Prometheus" nos pareció que éste era el lado más fotogénico. Además desde el otro lado a penas se puede ver Selfoss, la cascada de al lado.

video






elcineseguntfv.blogspot.com









Una vez allí hay un sendero que te lleva justo al borde de la cascada. Son sólo unos cuantos cientos de metros. La sensación que tuve cuando la vi fue similar a la que tuve con Jokulsalón. Por muchas fotos o documentales que había visto ya de esta cascada no imaginaba que me iba a impresionar tanto. Es un espectáculo increíble. Es la fuerza descomunal de la naturaleza en estado puro. Detiffoss es la cascada más caudalosa de Europa. Desde sus 44 metros de altura caen cada segundo 193m3 de agua. Es impresionante ver la nube de vapor que se forma que incluso crea nuevas cascadas. Me dio mucho miedo acercarme a más de dos metros del borde. La fuerza del agua impone mucho respeto. El cañón por donde discurre el río también es impresionante. No es la cascada más bonita, pero sí la más espectacular y la que más me gustó. Para mi de visita obligatoria, a pesar de la nefasta carretera.
 




 
Después de este espectáculo de la naturaleza nos fuimos a ver la otra cascada. Selfoss se encuentra a 1,4 km de Dettifoss en dirección sur. El sendero es bastante rocoso pero se lleva sin dificultad. Ésta catarata, sin ser tan famosa e impactante    como la anterior, es una de las más bonitas. Como dato curioso diré que no había niuna sola persona el la cascada, y eso que sólo eran las seisde la tarde... Por cierto, en el párking sólo hay unos baños públicos. Ni cafeterías ni tiendecitas...

Regresamos de nuevo por la carretera de la desesperación, aunque afortunadamente, el camino de vuelta se nos hizo más llevadero. La sensación de regresar a la carretera 1 y circular de nuevo por asfalto fue sensacional.

Antes de llegar a Reykjahlíd ya empezamos a ver ya las montañas humeantes y los cráteres volcánicos tan característicos de la región de Mývatn. Da la sensación de estar en otro mundo...
A los pies del Námafjall encontramos Hverir, la mayor solfarata de Islandia y uno de los lugares más curiosos que he visto nunca.. Es una especie de paisaje lunar repleto de fisuras, respidaraderos humeantes y charcas de lodo gris hirviendo. Todo ello acompañado de unas tonalidades de grises y ocres espectaculares. Nada más bajar del coche nos percatamos  del intenso olor a huevo podrido producido por el vapor de sulfuro. Es bastante desagradable pero te acostumbras en seguida. Para visitarlo se recomienda no salirse del sendero delimitado ya que el terreno está muy caliente y podría haber un accidente. Dicen que las vistas desde lo alto de la colina son fantásticas pero nosotros nos conformamos en verlas desde abajo.

Y por fin llegamos al lago Mývatn. Es conocido como el lago de las moscas y los mosquitos porque según parece la zona está infestada de estos incómodos insectos. Incluso venden una especie de mosquitera para la cabeza ya que estos insectos se ven atraídos por el dióxido de carbono y el cabello humano. Aunque íbamos preparados con nuestro arsenal de "autan" y mosquiteras caseras ni vimos ni sufrimos la picadura de estos molestos animalitos. Quizá fuera por los fresquitos 4 grados que hacía en la zona.  Nos hospedamos en la zona de acampada de Bjarg (al lado del pueblo). http://www.visitmyvatn.is/en/travel/accommodation/camping/bjarg-campsite 
Esta junto al lago y las vistas son muy bonitas. Nosotros dormimos en la casita. Tenía 3 habitaciones, un baño y una cocina. La chica de recepción fue muy agradable y nos ofreció una serie de folletos sobre las atracciones de la zona. Nos recomendó ir a los Baños Naturales de Mývatn conocidos como "la laguna Azul de Norte". La verdad es que como hacía tanto frío no me imaginaba quedarme en bañador y metiéndome en un lago, por muy
caliente que estuviese. De todas formas, decidimos consultarlo con la almohada... Después de dar una vuelta por la zona del lago cenamos una sopa y unos sandwiches deliciosos.

Islandia 2ª parte

4 comentarios:

Josué Larán dijo...

Que bárbaros paisajes. Si dan ganas de visitar Islandia.

Hoteles en Chipichape

Luis angel perez dijo...

Hola podria preguntarte varias cosas por e-mail. Me ha encantado tu viaje y quería saber algunas cosas más. Te importa? , es que quiero hacer en junio el viaje con mi mujer y voy un poco pez

Luis angel perez dijo...

Mi e--mail es luisangelprz@gmail.com

Elena Payá Sellés dijo...

Hola Luis, estaría encantada en ayudarte. Puedes escribirme cuando quieras
lamaletitadelosviajes@gmail.com
Hasta pronto.

Publicar un comentario